
Lugo no necesita trincheras, necesita futuro
Hay ciudades que no hablan. Ciudades que simplemente existen, resignadas, atrapadas en la costumbre, cubiertas por ese polvo invisible que dejan los años cuando ya nadie espera demasiado del mañana. Y luego está Lugo. Lugo no calla. Lugo susurra. Susurra




























