Tu hijo no ha mejorado, pero la ayuda se acaba: el cumpleaños que algunas familias temen
En casi todas las casas, el cumpleaños de un hijo es una pequeña celebración de lo que la vida va dejando a su paso. Se recuerdan sus primeras palabras, se recuperan fotografías, se hacen planes y alguien acaba diciendo que el tiempo corre demasiado. Pero hay hogares donde una fecha señalada en el calendario empieza a parecerse a una cuenta atrás. Son aquellos en los que un hijo necesita cuidados continuos y sus padres saben que, al alcanzar cierta edad, puede terminar la prestación que les permite reducir su jornada para atenderlo. Allí, junto al deseo de que siga cumpliendo años, crece una inquietud difícil de compartir: cómo sostener la vida de todos cuando la ayuda desaparezca y la enfermedad permanezca.
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