Farmear aura o el prestigio de no haber hecho nada
Un grupo de adolescentes forma un círculo en una plaza. En el centro, dos jóvenes se enfrentan sin tocarse, sin discutir y sin demostrar ninguna habilidad reconocible. Uno avanza despacio, ladea la cabeza, endurece la mirada y ejecuta una sucesión de gestos aprendidos en internet. El otro responde con movimientos parecidos mientras quienes los rodean ríen, graban, animan y deciden quién ha conseguido más «aura». No bailan, aunque se mueven; no interpretan, aunque actúan; no compiten en destreza, aunque uno de ellos terminará siendo proclamado vencedor. Aparentemente, no ha sucedido nada. Sin embargo, todos parecen convencidos de haber presenciado algo. Quizá esa sea la mejor representación de nuestro tiempo: una multitud celebrando con entusiasmo una importancia que nadie sabría explicar.
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