El fuego siempre encuentra el presupuesto que nunca tuvo la prevención
Hay una pregunta que rara vez nos hacemos cuando contemplamos un monte en llamas: ¿cuánto nos costó no haberlo cuidado? Preguntamos quién provocó el incendio, cuántas hectáreas han ardido, cuándo llegará la lluvia o si los medios desplegados son suficientes, pero pocas veces calculamos el precio de todo lo que pudo hacerse antes y se dejó para después. Quizá porque prevenir obliga a tomar decisiones cuando todavía no hay cámaras, humo ni una tragedia con la que llenar los informativos. El incendio tiene siempre un presupuesto urgente; la prevención debe justificar hasta el último euro.
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