La más que probable instalación de la factoría de Altri en Palas de Rei (Lugo) es un despropósito con consecuencias devastadoras para la comarca y para Galicia en su conjunto. No solo hablamos de un impacto ambiental catastrófico, sino de una amenaza directa al tejido económico local, que ha demostrado ser una fuente sostenible de empleo y riqueza. Mientras las autoridades y ciertos sectores parecen decididos a favorecer esta industria, la realidad es que los millones de euros en subvenciones que se le prometen a Altri podrían ser utilizados para potenciar la economía de la zona sin necesidad de hipotecar su futuro.
Una oportunidad desperdiciada para el desarrollo local
La comarca de Palas de Rei y sus alrededores cuentan con un tejido empresarial basado en la explotación sostenible de los recursos naturales, el turismo y la producción agroganadera. En lugar de invertir en reforzar y modernizar estos sectores, se plantea destinar ingentes sumas de dinero público a una multinacional que, lejos de aportar un desarrollo equilibrado, monopolizaría los recursos y limitaría la capacidad de las pequeñas empresas locales para competir.
El impacto en el sector maderero es un claro ejemplo de ello. La llegada de Altri significaría una concentración desmesurada del mercado del eucalipto, dejando a las pequeñas explotaciones en una situación de total dependencia o, directamente, sin posibilidades de subsistencia. Además, la demanda de esta materia prima fomentaría aún más la expansión del monocultivo de eucalipto, desplazando otras especies autóctonas y reduciendo la biodiversidad forestal de la zona.
Más empleo y riqueza si la inversión queda en la comarca
Si los fondos públicos que se prevén destinar a Altri se utilizaran para fomentar la modernización del sector primario, las industrias locales y el turismo, el beneficio sería mucho mayor y más equitativo. En lugar de una única gran empresa con un control total sobre el mercado, se podrían fortalecer múltiples negocios que ya generan empleo y que podrían crecer de manera sostenible.
Apoyar el emprendimiento local garantiza que el dinero circule en la zona, fomentando la creación de puestos de trabajo estables y reforzando la economía a largo plazo. Mientras que Altri promete empleo, lo cierto es que su impacto a nivel laboral sería menor de lo que sugieren sus defensores, ya que muchas de las posiciones especializadas requerirían personal externo. A largo plazo, la comarca se vería más empobrecida y dependiente de una única empresa, en lugar de contar con un ecosistema económico diversificado y resiliente.
El Camino de Santiago en peligro
Otro aspecto que no se está teniendo en cuenta es el daño que esta instalación causaría al turismo, un sector que se ha convertido en un pilar fundamental de la economía local. Palas de Rei es una parada clave en el Camino de Santiago, y su atractivo radica precisamente en la riqueza paisajística y cultural de la zona. Una factoría de estas características, con su consiguiente impacto medioambiental y paisajístico, desincentivaría el turismo y pondría en peligro la fuente de ingresos de muchas familias que dependen de los peregrinos.
Un impacto ambiental devastador
Las consecuencias medioambientales no se limitan a la comarca. La actividad de Altri tendría repercusiones que llegarían hasta la ría de Arousa, afectando gravemente a uno de los ecosistemas más ricos de Galicia. La contaminación del agua y del aire, el aumento de las plantaciones de eucalipto y la alteración de los cauces fluviales supondrían un daño irreparable para el medio ambiente y para sectores como la pesca y el marisqueo, que dependen de un ecosistema sano para su supervivencia.
Una decisión con demasiados intereses en juego
Resulta difícil ignorar la aparente prisa con la que ciertos sectores políticos, asociaciones y medios de comunicación están impulsando la llegada de Altri. Mientras la ciudadanía muestra un rechazo creciente a este proyecto, las administraciones parecen hacer oídos sordos a las críticas y continúan allanando el camino para su implantación. La sensación de que existen intereses que van más allá del bienestar de la comarca y de Galicia en su conjunto es cada vez más difícil de ignorar.
Un modelo de desarrollo equivocado
La instalación de Altri en Palas de Rei es un error estratégico que hipotecaría el futuro de la comarca y de Galicia. En lugar de apostar por un modelo basado en la explotación intensiva y en la dependencia de una sola empresa, es fundamental impulsar un desarrollo económico sostenible que fortalezca las industrias locales, fomente el empleo de calidad y proteja los recursos naturales.
Los millones que se quieren destinar a Altri deben ser utilizados para potenciar el verdadero potencial de la zona, asegurando que la riqueza quede en la comunidad y que el progreso no implique la destrucción del entorno y del tejido empresarial local. Galicia no necesita a Altri para crecer; necesita políticas que refuercen su economía desde dentro, apostando por sus propias fortalezas y por el bienestar de sus ciudadanos.